
Diez años dan para mucho, para acumular tantos sentimientos y tantas emociones que sería imposible resumirlos en un post de blog. Este fin de semana me fui a celebrar la despedida de soltera de una muy buena amiga que se casa en septiembre. Un poco pronto, quizás, pero imposible consensuarlo para otra fecha más próxima al acontecimiento. Lo que me pasa contigo es que eres fruto prohibido...
Este fin de semana me sentí muy bien, me hubiera gustado que fuese más extenso, parar el tiempo un poco más, pero 10 años pueden volver a sentirse en 48 horas. Y allí estábamos las 5, yo creo que más guapas que nunca, más sonrientes, probablemente sea la serenidad que se desprende a los 28 años. Esa chica es mía, casi casi mía...
Ilusiones nuevas, conversaciones que nos hacen ver cómo vamos progresando, recuerdos de anécdotas que sólo pasan cuando tienes veinti pocos años y estás en la facultad. Y sobretodo la satisfacción de saber que las que están allí son tus amigas, que aunque cada vez las ves menos están a la voz de ¡ya! Cada una de su padre y de su madre pero con algo común (ese feeling tan maravilloso llamado amistad) Loco, loco, loco...
De todo el fin de semana me quedo con la carita de Rocío cuando nos vio sentadas en su cama y en el repertorio de letras improvisadas a la vuelta. Grande este finde, a pesar del dolor de barriga que me dio por la noche. ¡Lo siento! demasiados fritos en muy poco tiempo. Galilea... que fortuna la mía.
Quiero muchas más decadas compartiéndolas con gente de verdad, con buena gente. Os veo en la próxima cena común.
Pues mira, ya que he visitado tu blog, te plagio la foto Vicente, que aún no he descargado las mías.
¡Vivan los novios!