7 de abril de 2009

Ahora que te tengo enfrente

En todo este tiempo no he dejado de pensar en qué habría sido de nosotros. ¿? Y me acuerdo del aroma a limón de tu pelo, de tus risas nocturnas, de tu afán por hacerme entender que cada día es un regalo.

Me he repetido miles de veces por qué tuve que hacerte daño, por qué no supe entender a tiempo que eres un alma libre y soñadora: eterna, de otro mundo.

Y aunque aquella decisión la tomé yo con la seguridad que te presta la ceguera de la incomprensión; el aroma a limón no me abandona y resuenan tus carcajadas y me ciega el brillo negro de tu mirada. Me atormentan: te precipitaste, te precipitaste…

Ahora te tengo aquí delante, no en sueños como acostumbro a verte cada noche en las que gasto mis energías intentando conquistar sombras que me hablan de aquella historia…

Te miro: eternidad, belleza, equilibrio, energía, FELICIDAD

Te miro y puedo vernos: juntos, de la mano, compartiendo.

¿Qué habría sido de nosotros si no te hubiera abandonado? Niños…días de playa…tardes de paseos en bici…

Te veo más hermosa, más bella que nunca, la luz que surge de tu interior es más cegadora y tu rostro, tu piel…más serenos…

Casi prefiero no mirarte, me serena tu visión pero me atormenta la duda y si…seríamos ahora tan dichosos…

No te atormentes más, todo habría terminado antes o después. Te abría dejado por él.

Brillo porque tu tristeza dejó de apagar mi luz

Soy eterna porque tus ataduras se rompieron para siempre y ahora vuelo sin retenciones

Desprendo energía porque volví a encontrarme, resurgí de las cenizas en las que me estabas convirtiendo.

Hallé de nuevo el equilibrio por el que siempre había caminado, sin miedo a caerme, tengo muchas redes que amortiguarán mis golpes. Siempre adelante, firme, cumpliendo sueños.

Soñar, eso que en tu vocabulario no existe y que a mi me alimenta.

FELICIDAD bendita palabra que retornó a mi vida. Si, ahora soy más feliz. Sin ti todo es más claro.

Estoy plena, estoy feliz, estoy enamorada, estoy pletórica y sobre todo ESTOY VIVA.

Gracias por sacarme de tu cementerio.

10 de marzo de 2009

A lo más hermoso

Voy a reunir todos los materiales que hagan falta, para diseñarte un mundo rosa, como a ti te gusta, plagado de caballitos alados y burbujas en las que puedas subirte y volar por el cielo. Un cielo siempre soleado con lindos pájaros surcándolos. Como en tus dibujos, pintaré ríos de algondón, orillados de blanditas flores multicolores encima de las que correras gritando fuerte al ritmo de tus carcajads. Haré alquimia en probetas y pócimas en marmitas hasta que salten gnomos, duendes y pitufos llenando de magia ese mundo rosa.

Vamos a surcar el océano a lomos de delfines, con nuestra manos agarradas, para que no te caigas, hasta encontrarnos con sirenas y dormiremos en camas hechas en arrecifes de coral.

Voy a eliminar el dolor y la desilusión, para que esos ojitos tuyos brillen siempre como ahora: puros, ilusionados, inocentes. Cualquier cosa para que tu sonrisa sea siempre como ahora. Todo por ti princesita.

Deseo que nadie te haga nunca daño y que tu tránsito por la vida sea eternamente dulce. Duele pensar que tengas que llorar, y sé que el sufrimiento te llegará antes o después. Cuando lleguen esos momentos, métete en nuestro mundo rosa.

Mientras, corre, chilla, salta, juega, ríe, vibra...sé feliz princesa como te estoy enseñando.

1 de marzo de 2009

Armas de destrucción

-¿Has puesto el pan?
-Si, ya está la mesa entera

....

-¿Me pasas el agua por favor?
-Por supuesto

...

-Y en la oficina ¿os reunisteis con los inversores?
-No, ya te comenté que era el jueves
- Aaaa, me he confundido
-¿Y tu hermano?
-Bien, bien, parece que se recupera de la herida

...

-No te olvides de recoger mañana a Paula del conservatorio, tengo que ir al dentista por la tarde, y ya sabes que suele ir lenta la consulta.
-De acuerdo. ¿Sigue sin salirle la medida de la funda?
-Si tuvo que empezar de nuevo la pieza, y ya sabes que estas cosas van lentas
-Debería de pedirle un descuento, es la tercera vez que manda tallar esa funda y me dijistes que tiene que ponerte otra.
-Descuida se lo comentaré
...
- Por cierto, este domingo por la tarde seguramente iré a jugar tenis. No te causo problemas ¿verdad? De todas formas este domingo venía tu madre, estarás entretenida
-Ninguno.

Nuevamente el silencio, ninguno se mira. La nevera en la que se ha convertido su hogar baja un poco más el termostato. Están los dos dispersos. Ella tiene la mente puesta en su dentista, él en Amelia, la vecina de Óscar y Mary, con la que jugará tenis.

Sonido de platos en el fregadero, sonidos en los servicios, un buenas noches, se apagan las lamparitas de las mesillas de noche. La distancia de sus cuerpos no se puede medir, el avismo que reina en la mitad de la cama se hace más y más profundo.

En el tocador, reposa una foto de los dos abrazados de hace 15 años cuando viajaron a Palma. Las sonrisas de esa imagen y el brillo de los ojos se difumina con las partículas de polvo que cada día caen. Pero ninguno de los dos repara en ello.

22 de febrero de 2009

Mis amigos

Hay gente que te hace sentir libre. Hay gente con la que podrías pasar una eternidad. No me canso de su compañía.
Hay amigos que son como los jarabes cuando enfermábamos de pequeños, todo lo curan.
Esos amigos son tan parte de ti que llegan a doler más sus problemas que los tuyos propios; y sus alegrías son infinitamente mejores que las tuyas.
De esos amigos no hay muchos, se cuentan con los dedos de las manos. Pero sabes que con levantar un teléfono, ellos saben si estás bien o mal.
Son aquellos con los que cualquier plan es un planazo porque logran hacerlo especial. Aquellos con los que has hecho miles de veces los mismos viajes imaginarios.
Son los mismos que me cogen la mano cuando me siento derrotada. Los que vienen a buscarme para que no esté triste. Los que me escriben mails e intentan sacarme mis cuitas con sacacorchos porque yo soy -como los gatitos me enrosco cuando sufro- y a nadie le cuento; y pensar en su ausencia me enloquece.
Son los mismos que me besan y dan achuchones, que me recuerdan lo bueno que tengo, quién soy en realidad, que me hacen reír con sus pamplinas.
Mis amigos son también los que me necesitan y me mandan un SOS para que los anime.
Mis amigos, con los que tengo mil anécdotas. A los que les deseo la mayor de las suertes, los más especiales.

Mis amigos, los más lindos del mundo.

17 de febrero de 2009

Ventanera


Debía haber sido una princesa, una mujer de la alta sociedad. Educada en los mejores colegios de monjas de la capital, fina y elegante, hermosa y pura. Era capaz de levantar los suspiros más profundos al pasar por el lado del género masculino. Tan deseada y ella volátil, ajena a las pasiones de la vida, con la mirada puesta en el espíritu. Esperando ayudar a los otros, anhelando el día en el que pudiera formar su propia familia.

Ella estaba destinada a vivir en una gran casa, a ser atendida por otros, a conservar su belleza etérea, a vestir las mejores galas. Debería levantarse cada mañana con el único objetivo de arreglarse, velar por sus hijos y salir a sus labores de caridad.

Pero la vida nunca es como debería.

Ella se asoma cada día a la ventana de su salón para asegurarse que más allá de las paredes de su casa hay vida, que el mundo continúa girando y que sólo su casa se ha paralizado. Respira, observa a los transeúntes y aprovecha los rayitos de sol. Piensa, bueno por la noche podré bajar la basura.

Riega sus cáctus, el otro recuerdo de vida que conserva en su casa, con esmero y espera ansiosa la llegada de sus hijos para recibir noticias alegres y frescas del exterior.

Se pierde imaginando fiestas y viajes imposibles a los que ya nunca irá; y a los que ya cada vez desea menos. Lo mira, se lamenta por él, por su inerte existencia; pero más se lamenta por ella, enterrada en vida con toda la fuerza y energía del mundo. Su madre, su marido, ¿y quién la cuidará a ella?

Vuelve a mirar por la ventana, se ríe acordándose de algo que vio en la tele la tarde anterior, la tele se ha convertido en su mejor amiga.

Una voz reclama su ayuda. Tiene esa voz metida en la cabeza, a todas horas lo escucha, aunque él duerma plácidamente. Él se consume y ella cada vez sonríe menos. Se acuerda de la madre superiora: Sacrificio, sacrificio…y da gracias a Dios por todo lo que tiene. Aunque sea esclava de una enfermedad que lentamente se los va llevando a los dos poco a poco.

El fresquito de la ventana refresca sus pensamientos: tengo que hacer el almuerzo…Y vuelve a su día, a su día de la marmota.

13 de febrero de 2009

Media Naranja




Con motivo de San Valentín quiero recuperar el mito de la Media Naranja que leí hace tiempo:




Contaban los griegos que existían cerca del Olimpo unos seres andróginos (masculinos y femeninos) y esféricos (no olvidemos el concepto de la esfera como perfección y pensemos por un momento también en el ying y el yang)




Estos seres vivían en la plenitud, estaban llenos de felicidad, hasta tal punto que despertaron la envidia de los dioses. Un día Zeus, fastiado por tanta alegría les mandó un rayo partiéndolos en dos. Cada parte, la masculina y la femenina, cayeron por separado y Zeus los condenó a pasar el resto de sus vidas buscando su otra mitad para volver a ser felices.




3 de febrero de 2009

Sé que era ella


El mediodía caía en el patio de mármol, era un sábado y no había nadie por la casa.
Me senté en el patio delante de la fuente. Es un patio de estilo muy sevillano por la escalera se accede a la vivienda situada en un corredor alrededor del patio. Siempre me gustó imaginar cómo sería aquella casa-palacio antes de que la reconvirtieran en colegio.

Miré arriba y la vi.

Vi como Carmen se asomaba a tocar la campanita que pende de una de las ventanas del corredor. Tenía, como siempre, el pelo corto y llevaba el delantal. A través de sus gafas le brillaban los ojillos más que nunca y parecía contente. Estoy casi segura que no lo soñé, o tal vez si. Pero volví a verla tocar la campanita. Me pareció más joven de lo que la recordaba. Cerré los ojos sintiendo los rayos de sol que por el patio llegaban hasta mi rostro. Fueron unos segundos, y al abrirlos de nuevo, había desaparecido. Me pareció ver como si alguien se perdiera por el corredor. Sentí un impulso de gritar preguntando- ¿Carmen, eres tú?- pero deseché la idea.

Sé que era ella porque el patio y el corredor se llenaron de su presencia, ¡como admiro a la gente que tiene tanto carisma como para llenar las estancias y eclipsar a todos los demás!

Sé que era ella, nadie desprende la energía que era capaz de emitir.

Bueno quizás es que ese patio y ese edificio siempre continúan llevando su impronta, son una mimesis. La esencia de Carmen es imposible de borrar.

Cerré los ojos otra vez esperando volverla a ver.

Unos piecillos locos a la carrera me sacaron de mi trance. –¡Titaaaaa!

Una Carmen, dos cármenes…

Sé que era ella.