19 de octubre de 2008

Días de silencio

Cuando tenía 23 años le dijeron que tenía un pólipo de garganta -Haces un mal uso de la voz y esfuerzas sin querer tus cuerdas vocales- Tienes que aprender a hablar con el estómago y a tener una higiene correcta de tu voz:
  • No fumar
  • No beber demasiado alcohol
  • No tomar bebidas demasiado frías
  • Nunca hablar con el cuello sosteniendo el teléfono
  • La postura de la espalda influye en el modo de emitir los sonidos
  • No grites
  • No cantes
  • Evita lugares con humos
  • No trasnoches
  • El cuello siempre tapado en cuanta haya un poco de frío o humedad
Le mandaron junto a un arsenal de pastillas, 15 días de reposo vocal que después fueron 30 más aprender con el logopeda a impostar la voz desde el estómago.
Año y medio tardó en curarse totalmente y evitó el quirófano. No era una operación complicada pero a base de esfuerzo lo consiguió; supo adaptar sus costumbres para tener la voz bien.
Durante mucho tiempo, cuando se venía abajo y pensaba que no iba a lograr algo recordaba lo del pólipo y pensaba. "Si tuve paciencia para curarme del pólipo sin volverme loca, yo soy capaz de cualquier cosa"

Cinco años más tarde, con 28, le han dicho que ahora le han salido dos nódulos en la garganta -Pero si yo sigo todas sus pautas, ¿qué me pasa doctora?; -Focalizas los nervios en tus cuerdas vocales y cuando tienes problemas o cuadros de estrés, te surgen patologías en ellas. Hay gente e a la que le salen úlceras, tú lo concentras todo en la voz-
De nuevo 15 días sin hablar.
Cuando era estudiante fue fácil,ahora con el trabajo...y otras responsabilidades, todo se complica.
Ya sólo me quedan 13 días sin hablar. Es realmente tortuoso, incómodo y agobiante. Da tiempo a pensar mucho en una misma y en lo que te rodea.
Me curaré de los nódulos, lo sé, aunque requiera el doble de esfuerzo que hace cinco años

13 de octubre de 2008

Normalidad

Una vez me dijo mi amiga Lola que tenía un gran defecto: que me río tanto de la vida y disfruto tanto con todo lo que me pasa que jamás encuentran ninguna sombra de problemas en mis conversaciones.
Otra vez Juan me comentó que tengo tanta energía y me echo tanto todo a la espalda que parezco fría e inquebrantable como si nada pudiera hacerme daño, dura como una roca, inconsciente en algunos casos.
Y es cierto, no me gusta contar mis penas ni que nadie nunca me note triste. Y hay días en los que nada más levantarme me duele el alma al toparme con mi realidad. Pero entonces, me pongo algo que me haga sentir libre y bonita y salgo a la calle como si nada ocuriera a mi alrededor. Así un día y otro, esperando no sé qué. Así toda la vida, y cuando una etapa mala acaba, pronto llega otra. ¿Normalidad? yo ya no recuerdo lo que es una casa normal, no existe para un hogar como el mío, para una familia que vive con Parkinson, porque uno sufra la enfermedad, pero todos acabamos enfermos de uno u otro modo.
El otro día me quedé mirándola, y entendí de donde sale esa fuerza y ese "yo no tengo problemas si no contratiempos" que dirige los hilos de mi vida. Proviene de ella, de mi madre, todas las madres son sobrenaturales, la mía ádemás es una heroína.
Podré heredar muchas o pocas cosas, nunca se sabe. Pero mi madre me ha dejado ya lo mejor. Afrontar con optimismo cualquier problema y sobretodo tener esperanza ante algo que no tiene marcha atrás y que va a peor. Ella sin embargo sabe convertir lo peor en especial; y yo estoy aprendiendo.

16 de septiembre de 2008

Sevilla, abril del 66
La noche pasó entre sevillanas, flecos (cuiado que te enganchas) y copitas. ¡Dos manzanillas! Sabía que había sobrepasado su límite marcado por una férrea educación de colegio de monjas.
¿Quién se acordaba del aburrido de su novio?, ¿cómo podía haber desperdiciado cinco años de su vida con él?
Salamanca en un seiscientos tampoco tiene por que estar tan lejos.
Él la miraba; esa morena de boca carnosa y los ojos, no terminan nunca, -si tuvieras la cintura más pequeña, ¡te quebrabas!-
Tercera copa de manzanillas
Y que mala suerte también haberla conocido el último día; no importa, peor no haber visto semejante mujer en toda su vida.
Intercambio de teléfonos y de direcciones. Un par de llamadas furtivas. El sábado bajo a Sevilla a verte.
Terminando de pintarse el rabillo escucha un claxon
En la puerta de su casa un deportivo rojo (¿quién había dicho seiscientos?) un ramo de flores y una pulsera de plata -por guapa, por simpática y porque ¡me tienes loco!, ¿puedo venir a verte los fines de semana? Yo hablo con tu padre, para que esté más tranquila-
No es que...
Y es arquitecto, ¿sabes? mira que pulsera me ha regalado y eso que todavía no le he dicho que si
Suena el teléfono, será mi salmantino
-Hola bonita, ¿cómo estás?, necesitaba hablar contigo. Mi padre anda malo...su acento es marcadamente sevillano.
El deportivo rojo vuelve a pararse en la puerta, viene con otro ramo de flores. Ella no baja.
La espera mientras que descuelgan el teléfono es eterna, al otro lado del inalámbrico un frío y simple -Lo siento, he vuelto con mi novio.

10 de septiembre de 2008

PROBABLEMENTE

Este mes hace 10 años que entré en la Universidad, este mes se ha casado una de las amigas a la que más quiero de mi carrera.


Por eso en estos días me ha dado por pensar en lo que era y pensaba llegar a ser hace justo una década y en todo que me ha ocurrido. Hoy es uno de esos días en los que a una le gustaría tener una maquinita para volver atrás en el tiempo y cambiar lo que te hizo daño o hacer aquello que dejaste en el tintero.


Si esa maquinita exisitiera, si pudiera situarme en 1998, sabiendo todo lo que vendría después, probablemente no hubiera estudiado periodismo, haría caso a todos los que se afanaban en convencerme para que estudiara una ingeniería o mejor aún ignoraría a mis padres y me hubiera ido a Granada a hacer sociología.


Probablemente, no me afanaría en terminar cada curso por año y hubiera dedicado más tiempo a salir, a viajar, a divertirme. Hubiera buscado un trabajillo para sacarme unas perris y hubiera dilatado mi paso por la universidad para alargar los veranos de 2 meses y las semanas santas y ferias sin estar pendiente de un reloj que te dice las pocas horas que vas a dormir antes de que suene la alarma.


Probablemente, hubiera ido de beca Erasmus, a París o a cualquier destino despreciado por el resto de la comunidad estudiantil y hubiera pasado 6 ó 9 meses simplemente contemplando la hermosura de la vida en el extranjero.


Probablemente, no me hubiera metido en extraños triángulos de amor. Entones no hubiera anhelado 4 años a que el niño del que estaba enamorada se decidiera a dejar a su novia para estar conmigo. Ni lo hubiera esperado cada viernes en la puerta de Gonzalo Bilbao. Y me habría dado cuenta de que mi mejor amiga me la jugaba con él .


Probablemente, jamás hubiera dejado de nadar y me hubiera apuntado a bailar porque entonces los estudios no serían tan importantes como para olvidar mis aficiones.


Probablemente, hubiera sido menos responsable y fatiguita con las obligaciones.


Pero lo más probable, es que al meterme en la máquina pidiese que borraran de mi mente todo lo aprendido en este tiempo; y así regresaría al 11 de septiembre de 1998 tal y como era sin el bagaje de los 28. Con la misma inocencia, con las mismas ilusiones y con las mismas incógnitas que me hacían vibrar.

Y accionada la maquinita volvería a cometer todos y cada uno de mis errores para emocionarme en mis clases de literatura, para conocer a las Antonias, y a Gloria, incluso a Sara; volvería a renunciar a salir y a hacer deporte para estudiar porque eso me ha enseñado a ser más fuerte. Volvería a hacer los trabajos mil y una vez para estar con mis compañeros, para investigar, para hablar de lo divinio y lo humano entre página y página de word.

Volvería a ser la misma pardilla, que siempre estaba en su mundo. Volvería a acatar el horario que me imponían y a marcharme los viernes cuando los demás comenzaban a estar borrachos. Volvería a desechar la idea de la Erasmus por mil motivos.

Y a esperar el trabajo de mis sueños, para ser una mil eurista.

Volvería a llorar y a desengañarme 100 veces por aquel niño porque con el tiempo lo recuerdo con ternura y porque si no, no amaría como lo hago al hombre que ahora tengo a mi lado ni valoraría tanto lo que estamos construyendo.

Recorrería cada baldosa de mi camino, una a una, las mismas de entonces; con esperanza, mirando siempre adelante, como yo suelo hacer. Y llegaría al 11 de septiembre de 2008 tal y como soy y estoy; sin nada más y nada menos; guardando dentro de mi las experiencias de esta década que tan feliz y fuerte me han hecho.

A todos los que me habéis acompañado en este recorrido. Muchas gracias. Dentro de 10 años os volveré a contar.

7 de agosto de 2008

La cabra tira al monte y los peces al océano

Las tardes de verano han sido dilatadas, largas, como un un sueño dulce que multiplica las emociones.

Este mes de julio he sido niña. He pasado horas dedicadas únicamente al placer de jugar en la arena y adormecerme en la toalla, sin preocupaciones alguna. He jugado física y mentalmente. He imaginado brujas, caballeros y hadas, he inventado sirenas y cangrejos, he moldeado fortalezas y animales que las custodiaban, he reído con palas en la mano, he diseñado vestimentas inverosímiles para gritar ¡a que no me pillas cara de papilla!, he conocido romanos, hunos y señores feudales fascinantes y sobretodo he dejado la mente tan abierta que la luz del sol ha blanqueado mis pensamientos.

Volver a ser niña junto a una que lo es de verdad, tomar conciencia de que lo único que tengo que hacer es divertirme, ¡no hay nada más maravilloso! He disfrutado de uno de los mejores veranos de mi vida, siendo el más sencillo del mundo. Volvería mil veces a ver a mi sobrina bajando recién levantada por la mañana por las escaleras con Rosa en la mano; a subirnos todas en el colchón; a jugar intesamente a las palas picándonos con Miguel Ángel; a tirarle algas a Chelito, a pasear de la mano bajo la luna llena de julio que ilumina toda la playa y a coger después ese tren tan terrible que me lleva con él hasta Jaén.

La arena y las conchas recogidas las he puesto cerquita de mi cama para recordar que yo soy un pez y que en el mar es donde encuentro mi sosiego.

10 de julio de 2008

Cerrado por Vacaciones



¡Por fin me voy de vacaciones! y no vuelvo hasta agosto.


Sed muy felices estas semanitas en las que mi único objetivo es descansar que me hace mucha faltita olvidarme de algún que otro jefe maligno. Y como este año las bodas y el Rock in Río han agotado mi presupuesto para planear un viajito al extranjero de esos que hago cada año, me esperan días de relax y juerguecita en la playa, en mi Punta Umbría beach. Que por mucho que me diga la gente ¿otra vez a Punta Umbría? posi es el lugar donde yo cargo realmente pilar para el resto del año, soy así de choquera. Aquí dejo dos fotos del año pasado.


Besosss

1 de julio de 2008

Maternidad: "¡que se te pasa el arroz"


Buffff, parece que lo del reloj biológico me persigue de un año hacia acá. ¿Cuándo te vas a animar a casarte y tener hijos? Un primito para tu sobri ¿no?


Bastante no se calienta la cabeza una, que tiene un instinto maternal muy desarrollado desde que nació la sobri, para que encima me extorsionen. Es uno de los grandes dramas de las mujeres de mi generación. Por un lado una sabe que tiene que esperar para poder alcanzar metas profesionales y no empezar a renunciar a ciertos sueños; pero por otro lado un rum rum no deja de decirte "hasta los 35, sólo hasta los 35..."


Luego está el tema de tu madurez emocional ¿y que haría yo con un bebé?


Pero una nota como si el cuerpo le hubiera entrado en una guerra hormonal, una carrera por propagar tu material genético por la tierra. Tú eres consciente de que tienes un tiempo determinado para correr esa carrera, pero resulta que ahora no es el momento de realizarla pero no puedes demorarla demasiado, las oportunidades ¡se agotan!


Además, son tan lindos, tienen unos piececillos..


Y todo el mundo opina que si a partir de los 30 las madres tienen más peligro, que si los padres no están para jugar con los niños, que si quieres tener un par de críos...

SOS ¿y nosotras?, nadie piensa en nosotras y en lo que podemos sentir o en lo que nos planteamos.


Mientras, ves pasar embarazadas, carritos, niños que te sonríen y las hojas del calendario: una detrás de otra.


El domingo vi a una antigua amiga que se fue a Liverpool y al año y pico de estar allí ha tenido una niña con un guiri, sin buscarla. Salí de la visita un tanto confusa por una parte con la idea de: ¡qué hermoso ser mamá! pero por otra parte agobiada por todos los temas que se plantea: mi pobre niña en una guardería, necesitaría un trabajo de media jornada, no duermo, tengo ojeras, estoy gorda, John ya no me mira como antes...


Y yo pensando, ¡eso te pasa por ganar la carrera!


Salí estresada por ella y aliviada por mi. Bueno salí sitiéndome así y con una nueva invitación de boda en el bolso... ¡Y ya van 3 para el mes de septiembre!


C'est la vie!