31 de octubre de 2008

Todos los Santos

En el mundo anglosajón se celebra esta noche Halloween, la fiesta de las brujas. Recuerdo que en el colegio hicimos un pequeñito trabajo de investigación sobre esta fiesta para las clases de inglés. Ahora con Internet este trabajito hubiera sido mucho más rápido, pero también menos entrañable. E históricamente no es una celebración muy agradable.

Lo cierto es que esta fiesta ya se ha integrado totalmente en nuestras ciudades. Para mi sobrinita de cinco años Halloween es una fiesta más y forma parte de sus "rituales" anuales. Para ella, el día de Todos los Santos es algo divertido.

A mi personalmente me da un poco de grima, la encuentro un tanto grotesca y a veces creo que es como reírse de la muerte. Que no digo que esté mal tomárselo con humor pero a mi me da "yuyu"

Sin embargo, yo siempre entenderé el 1 y 2 de noviembre otra forma, mucho menos alegre, pero como los días en los que se recuerda a los difuntos y en los que rendimo homenaje a todos los que se fueron. Me gusta seguir yendo, si el trabajo y el tiempo me deja, al cementerio a poner flores y a dialogar con los que ya no tengo cerca físicamente (aunque con algunos de ellos yo dialogo casi todos los días)

Y también me gusta comenzar a preparar el final del año y la llegada de lo nuevo. El calendario litúrgico no está hecho como lo conocemos por casualidad todo tiene su por qué a lo largo del año y los ciclos naturales tienen mucho que ver.

27 de octubre de 2008

En la estación

Te quiero desde el primer día.

Nunca unas palabras me sonaron más dulces. Se me han agarrado al corazón y me las repite una y otra vez.

Te esperaré el tiempo que haga falta.

21 de octubre de 2008

Jamás estamos contentas

Aunque el termómetro indicaba que no tenía fiebre, volvió a besarle la frente para comprobar que no le había vuelto a subir la temperatura. Apagó la luz, miró de nuevo a la niña y entró en el baño. Se lavó las manos y se echó agua de colonia para meterse en la cama. Buscó a tientas a su marido, que se había acostado bastante antes –Te recuerdo que yo me levanto todos los días muy temprano y paso muchas horas en la oficina- Pero no encontró ni un rastro de deseo, dormía profundamente. Había corrido todo lo que podía para irse a la cama pronto, con tiempo para que no se durmiera pero la casa nunca termina y la niña no tenía polos planchados para el uniforme y por la mañana es peor…Se acordó que llevaba 3 semanas de retraso, la idea de volver a estar embarazada no le agradaba en absoluto: pañales, biberones, noches sin dormir…Me esperaré un par de días más, seguro que me baja. Y mi jefe me pedirá mañana que le pase las nóminas, pero tengo que sacar tiempo para hacer la sopita de la chiqui…. Se perdía en sus tareas del día siguiente y de repente pensó en su hermana y en traje de chaqueta tan bonito que llevaba el lunes pasado. Suspiró recordando los tiempos en los que ella también era ejecutiva.

Seguro que ella llevaría dormida un buen rato. Habrá ido a correr antes de la cena, se habrá duchado con esos geles y champúes tan caros que usa y que huelen tan rico y no con los de oferta tamaño familiar, se habrá puesto su hidratante, su crema corporal, se habrá planchado la melena y habrá dejado el maletín preparado para alguna reunión que tenga mañana. La imaginaba un viernes levantándose, tomando su desayuno mientras termina de repasar unas notas para su reunión. Con un traje negro y su camisa blanca, tacones altos y gafas grandes. Firmará un contrato de mucho dinero y volverá a la oficina para seguir atendiendo e-mails. La imaginaba también arreglándose para salir por la noche, a cenar y a bailar o tal vez preparando la maleta para ir con algunas amigas a realizar una escapada de fin de semana; o tal vez vaya a ver a algún amor oculto. Deseaba la vida de su hermana.


Envió un mensaje a sus amigas, no podía quedar a la hora estipulada, pero se incorporaría más tarde. Terminó de lavarse los dientes y ponerse la crema de noche y se metió en la cama con un pijama de seda muy sexy que había comprado en un viaje a Londres. Su cama estaba fría, como toda su casa caldeada por una única persona, ella. Mientras ponía el despertador repasó mentalmente su agenda del día siguiente: reunión con los babosos de los aperos agrícolas para hacerles la presentación, mejor me pongo pantalones que luego no dejan de mirar; almuerzo con la pesada de la franquicia de perfumerías, al menos me regalarán algún potingue nuevo; depilación a las 18.00 horas… Se perdía en sus tareas del día siguiente y de repente pensó en su hermana y en lo acogedora que era su casa. Suspiró pensando en lo mucho que le hubiera gustado tener una familia.

Seguro que estaría abrazada a su marido, comiéndose a besos y planeando dónde ir con la niña el próximo fin de semana. Habrá bañado a la chiquitita mientras su esposo habrá preparado la cena, le habrán contado un cuento, la habrán acostado y entre miradas y sonrisas de satisfacción se habrán ido juntos a la cama. La imagina levantándose el viernes y recibiendo el abrazo y beso intenso de su hija y marido, la habrán llevado al colegio. Habrá llegado a las 9.30 a su trabajo, sin demasiadas preocupaciones laborales, sin demasiadas responsabilidades y a las 15.00 habrá salido. Su marido ya habrá recogido a la niña y almorzarán. La imaginaba por la tarde jugando en el parque con su familia o asistiendo a algún cumpleaños infantil repleto de críos adorables jugando y llenando de cariño a sus padres; o tal vez vayan al cine a ver una película de dibujos animados; o tal vez vayan a ir a la casa del campo a pasar un fin de semana rural solos o con más familias. Deseaba la vida de su hermana.

19 de octubre de 2008

Días de silencio

Cuando tenía 23 años le dijeron que tenía un pólipo de garganta -Haces un mal uso de la voz y esfuerzas sin querer tus cuerdas vocales- Tienes que aprender a hablar con el estómago y a tener una higiene correcta de tu voz:
  • No fumar
  • No beber demasiado alcohol
  • No tomar bebidas demasiado frías
  • Nunca hablar con el cuello sosteniendo el teléfono
  • La postura de la espalda influye en el modo de emitir los sonidos
  • No grites
  • No cantes
  • Evita lugares con humos
  • No trasnoches
  • El cuello siempre tapado en cuanta haya un poco de frío o humedad
Le mandaron junto a un arsenal de pastillas, 15 días de reposo vocal que después fueron 30 más aprender con el logopeda a impostar la voz desde el estómago.
Año y medio tardó en curarse totalmente y evitó el quirófano. No era una operación complicada pero a base de esfuerzo lo consiguió; supo adaptar sus costumbres para tener la voz bien.
Durante mucho tiempo, cuando se venía abajo y pensaba que no iba a lograr algo recordaba lo del pólipo y pensaba. "Si tuve paciencia para curarme del pólipo sin volverme loca, yo soy capaz de cualquier cosa"

Cinco años más tarde, con 28, le han dicho que ahora le han salido dos nódulos en la garganta -Pero si yo sigo todas sus pautas, ¿qué me pasa doctora?; -Focalizas los nervios en tus cuerdas vocales y cuando tienes problemas o cuadros de estrés, te surgen patologías en ellas. Hay gente e a la que le salen úlceras, tú lo concentras todo en la voz-
De nuevo 15 días sin hablar.
Cuando era estudiante fue fácil,ahora con el trabajo...y otras responsabilidades, todo se complica.
Ya sólo me quedan 13 días sin hablar. Es realmente tortuoso, incómodo y agobiante. Da tiempo a pensar mucho en una misma y en lo que te rodea.
Me curaré de los nódulos, lo sé, aunque requiera el doble de esfuerzo que hace cinco años

13 de octubre de 2008

Normalidad

Una vez me dijo mi amiga Lola que tenía un gran defecto: que me río tanto de la vida y disfruto tanto con todo lo que me pasa que jamás encuentran ninguna sombra de problemas en mis conversaciones.
Otra vez Juan me comentó que tengo tanta energía y me echo tanto todo a la espalda que parezco fría e inquebrantable como si nada pudiera hacerme daño, dura como una roca, inconsciente en algunos casos.
Y es cierto, no me gusta contar mis penas ni que nadie nunca me note triste. Y hay días en los que nada más levantarme me duele el alma al toparme con mi realidad. Pero entonces, me pongo algo que me haga sentir libre y bonita y salgo a la calle como si nada ocuriera a mi alrededor. Así un día y otro, esperando no sé qué. Así toda la vida, y cuando una etapa mala acaba, pronto llega otra. ¿Normalidad? yo ya no recuerdo lo que es una casa normal, no existe para un hogar como el mío, para una familia que vive con Parkinson, porque uno sufra la enfermedad, pero todos acabamos enfermos de uno u otro modo.
El otro día me quedé mirándola, y entendí de donde sale esa fuerza y ese "yo no tengo problemas si no contratiempos" que dirige los hilos de mi vida. Proviene de ella, de mi madre, todas las madres son sobrenaturales, la mía ádemás es una heroína.
Podré heredar muchas o pocas cosas, nunca se sabe. Pero mi madre me ha dejado ya lo mejor. Afrontar con optimismo cualquier problema y sobretodo tener esperanza ante algo que no tiene marcha atrás y que va a peor. Ella sin embargo sabe convertir lo peor en especial; y yo estoy aprendiendo.

16 de septiembre de 2008

Sevilla, abril del 66
La noche pasó entre sevillanas, flecos (cuiado que te enganchas) y copitas. ¡Dos manzanillas! Sabía que había sobrepasado su límite marcado por una férrea educación de colegio de monjas.
¿Quién se acordaba del aburrido de su novio?, ¿cómo podía haber desperdiciado cinco años de su vida con él?
Salamanca en un seiscientos tampoco tiene por que estar tan lejos.
Él la miraba; esa morena de boca carnosa y los ojos, no terminan nunca, -si tuvieras la cintura más pequeña, ¡te quebrabas!-
Tercera copa de manzanillas
Y que mala suerte también haberla conocido el último día; no importa, peor no haber visto semejante mujer en toda su vida.
Intercambio de teléfonos y de direcciones. Un par de llamadas furtivas. El sábado bajo a Sevilla a verte.
Terminando de pintarse el rabillo escucha un claxon
En la puerta de su casa un deportivo rojo (¿quién había dicho seiscientos?) un ramo de flores y una pulsera de plata -por guapa, por simpática y porque ¡me tienes loco!, ¿puedo venir a verte los fines de semana? Yo hablo con tu padre, para que esté más tranquila-
No es que...
Y es arquitecto, ¿sabes? mira que pulsera me ha regalado y eso que todavía no le he dicho que si
Suena el teléfono, será mi salmantino
-Hola bonita, ¿cómo estás?, necesitaba hablar contigo. Mi padre anda malo...su acento es marcadamente sevillano.
El deportivo rojo vuelve a pararse en la puerta, viene con otro ramo de flores. Ella no baja.
La espera mientras que descuelgan el teléfono es eterna, al otro lado del inalámbrico un frío y simple -Lo siento, he vuelto con mi novio.

10 de septiembre de 2008

PROBABLEMENTE

Este mes hace 10 años que entré en la Universidad, este mes se ha casado una de las amigas a la que más quiero de mi carrera.


Por eso en estos días me ha dado por pensar en lo que era y pensaba llegar a ser hace justo una década y en todo que me ha ocurrido. Hoy es uno de esos días en los que a una le gustaría tener una maquinita para volver atrás en el tiempo y cambiar lo que te hizo daño o hacer aquello que dejaste en el tintero.


Si esa maquinita exisitiera, si pudiera situarme en 1998, sabiendo todo lo que vendría después, probablemente no hubiera estudiado periodismo, haría caso a todos los que se afanaban en convencerme para que estudiara una ingeniería o mejor aún ignoraría a mis padres y me hubiera ido a Granada a hacer sociología.


Probablemente, no me afanaría en terminar cada curso por año y hubiera dedicado más tiempo a salir, a viajar, a divertirme. Hubiera buscado un trabajillo para sacarme unas perris y hubiera dilatado mi paso por la universidad para alargar los veranos de 2 meses y las semanas santas y ferias sin estar pendiente de un reloj que te dice las pocas horas que vas a dormir antes de que suene la alarma.


Probablemente, hubiera ido de beca Erasmus, a París o a cualquier destino despreciado por el resto de la comunidad estudiantil y hubiera pasado 6 ó 9 meses simplemente contemplando la hermosura de la vida en el extranjero.


Probablemente, no me hubiera metido en extraños triángulos de amor. Entones no hubiera anhelado 4 años a que el niño del que estaba enamorada se decidiera a dejar a su novia para estar conmigo. Ni lo hubiera esperado cada viernes en la puerta de Gonzalo Bilbao. Y me habría dado cuenta de que mi mejor amiga me la jugaba con él .


Probablemente, jamás hubiera dejado de nadar y me hubiera apuntado a bailar porque entonces los estudios no serían tan importantes como para olvidar mis aficiones.


Probablemente, hubiera sido menos responsable y fatiguita con las obligaciones.


Pero lo más probable, es que al meterme en la máquina pidiese que borraran de mi mente todo lo aprendido en este tiempo; y así regresaría al 11 de septiembre de 1998 tal y como era sin el bagaje de los 28. Con la misma inocencia, con las mismas ilusiones y con las mismas incógnitas que me hacían vibrar.

Y accionada la maquinita volvería a cometer todos y cada uno de mis errores para emocionarme en mis clases de literatura, para conocer a las Antonias, y a Gloria, incluso a Sara; volvería a renunciar a salir y a hacer deporte para estudiar porque eso me ha enseñado a ser más fuerte. Volvería a hacer los trabajos mil y una vez para estar con mis compañeros, para investigar, para hablar de lo divinio y lo humano entre página y página de word.

Volvería a ser la misma pardilla, que siempre estaba en su mundo. Volvería a acatar el horario que me imponían y a marcharme los viernes cuando los demás comenzaban a estar borrachos. Volvería a desechar la idea de la Erasmus por mil motivos.

Y a esperar el trabajo de mis sueños, para ser una mil eurista.

Volvería a llorar y a desengañarme 100 veces por aquel niño porque con el tiempo lo recuerdo con ternura y porque si no, no amaría como lo hago al hombre que ahora tengo a mi lado ni valoraría tanto lo que estamos construyendo.

Recorrería cada baldosa de mi camino, una a una, las mismas de entonces; con esperanza, mirando siempre adelante, como yo suelo hacer. Y llegaría al 11 de septiembre de 2008 tal y como soy y estoy; sin nada más y nada menos; guardando dentro de mi las experiencias de esta década que tan feliz y fuerte me han hecho.

A todos los que me habéis acompañado en este recorrido. Muchas gracias. Dentro de 10 años os volveré a contar.