Se ha casado Lola, Loul o mi Lola, como solía llamarla cuando aún estaba en Ogilvy. Su boda no ha sido una boda al uso, tampoco lo es ella, ni su vida personal. Lola es de ese tipo de amigas con la que nunca te aburres, con la que sabes que quedar es una apuesta segura para la diversión.
Lola es capaz de hacer que sus amigas persigan a un tipo abominable y se escondan detrás de quiosquitos por el simple hecho de ver con quién ha quedado. Lola come fatal. Lola divierte con sus historias. Lola siempre tiene una sonrisa en los labios. Lola siempre fue sexy a pesar de sus imperfectas medidas.
Lola es tóxica, Lola va irremediablemente ligada a una de las mejores etapas de mi vida. Una etapa en la que nos partíamos la cara para salir adelante y en la que, sin un duro, salíamos todos los días y no parábamos de reír.
Lola supo compartir conmigo sus miedos y sus penas en una etapa donde lo que menos preocupaba era el futuro, sólo mirábamos el presente y pensábamos en montar aquella organizadora de bodas… una época en la que no había trabajo, ni novios; sólo tu descapotable y las ganas de pasarlo bien, aunque fuese 1 de enero y no hubiera nadie en la calle…eran tiempos de buscar planes para fin de año, eran tiempos de fiestas de tunos, eran tiempos de reagueton, eran tiempos de Bridgets.
Cuando te vi llegar entre aquellos olivos recordé una tarde de café en la que hablamos de cómo nos gustaría que fuesen nuestras bodas. Ya entonces el trabajo y los novios nos habían comido el terreno la una a la otra. Tu boda ha sido tal y como la describiste, en tu campo, en una tarde de verano y bailando salsa con Andrés; auténtica como tú eres Lola; única.
Ha sido para mí un fin de semana lleno de ilusión y de emociones, que tu boda me ha regalado: las charlas con mis niñas; las risas con Raul, Likus y Manolo; la gente del pueblo; el cachondeo por la actuación estelar de Maru; las llantinas durante la ceremonia; mi novio observándome a lo lejos y guiñándome mientras vosotros os dabais el sí quiero.
Lola ya eres una mujer casada pero para mí siempre seguirás la más Bridgets de las Bridgets.
Éste es mi homenaje para ti. Loul te quiero mucho.
5 de julio de 2011
5 de noviembre de 2010
Un otoño distinto
De repente uno de los grandes sueños de mi vida se ha puesto a mis pies. Cada tarde me siento en la terraza del apartamento a almorzar y a trabajar mientras contemplo el mar. La Playa de Victoria se me presenta así con una luz otoñal que solamente los amantes del agua apreciamos. Las olas, serenas ellas, me acompañan en mis solitarias tardes y me arrullan por la noche para que concilie el sueño.
Poco a poco el apartamento se va adaptando a mí, o yo a él. Lo que el primer día me parecía tan extraño se empieza a tornar dulce, es el placer de lo que se sabe corto en el tiempo. Mis tardes se hacen más y más melancólicas. ¿Cuándo regresará? Bueno yo misma tengo un aire melancólico. Si, es un buen momento. Con el trabajo también estoy sufriendo el mismo proceso de adaptación. Me siento segura.
Me abrigo un poco para poder seguir disfrutando de la brisa, mientras termino algunos documentos. El color plata del agua va dando paso a la noche oscura. No me da miedo la noche en la playa, me da tranquilidad, me gusta contemplarla . Creo que me agrada más así que en verano. Estoy en otra esfera en mi mundo gaditano. Diferente, más yo, nuevo, espectante.
A veces creo que el Atlántico me habla, es como si me dijera –ven- y yo me imagino fundiéndome con esas parlanchinas olas que me atrapan y me llevan de un lado para otro. He llegado a la conclusión de que pertenezco al Atlántico. Ya lo he dicho varias veces, el día que deje de respirar quiero esparcirme por él, entonces si que me fundiré con él. Lo amo. AMOR, ¿cuándo volverá? Y me llegan recuerdos de tu hermano pequeño, besos a la orilla del Mediterráneo, proyectos, ¿promesas?
Hace frío para seguir en la terraza. A pesar de la soledad, estoy disfrutando de mi estancia en Cádiz, estoy disfrutando su extraña compañía. Cierro las ventanas. Dentro espero que suene el teléfono. Espero, siempre estoy esperando.
No este año no voy a hacerme propósitos para el 2011, lo que pase, pasará.
Suena el teléfono.
Poco a poco el apartamento se va adaptando a mí, o yo a él. Lo que el primer día me parecía tan extraño se empieza a tornar dulce, es el placer de lo que se sabe corto en el tiempo. Mis tardes se hacen más y más melancólicas. ¿Cuándo regresará? Bueno yo misma tengo un aire melancólico. Si, es un buen momento. Con el trabajo también estoy sufriendo el mismo proceso de adaptación. Me siento segura.
Me abrigo un poco para poder seguir disfrutando de la brisa, mientras termino algunos documentos. El color plata del agua va dando paso a la noche oscura. No me da miedo la noche en la playa, me da tranquilidad, me gusta contemplarla . Creo que me agrada más así que en verano. Estoy en otra esfera en mi mundo gaditano. Diferente, más yo, nuevo, espectante.
A veces creo que el Atlántico me habla, es como si me dijera –ven- y yo me imagino fundiéndome con esas parlanchinas olas que me atrapan y me llevan de un lado para otro. He llegado a la conclusión de que pertenezco al Atlántico. Ya lo he dicho varias veces, el día que deje de respirar quiero esparcirme por él, entonces si que me fundiré con él. Lo amo. AMOR, ¿cuándo volverá? Y me llegan recuerdos de tu hermano pequeño, besos a la orilla del Mediterráneo, proyectos, ¿promesas?
Hace frío para seguir en la terraza. A pesar de la soledad, estoy disfrutando de mi estancia en Cádiz, estoy disfrutando su extraña compañía. Cierro las ventanas. Dentro espero que suene el teléfono. Espero, siempre estoy esperando.
No este año no voy a hacerme propósitos para el 2011, lo que pase, pasará.
Suena el teléfono.
Etiquetas:
amor,
desconectar,
deseo,
otoño,
pensamiento,
playa,
sueño
23 de agosto de 2010
Una estrella

Mi abuela tenía una estrella en la mano. Una vez leí, no me acuerdo dónde, que las personas que tienen una estrella en la mano es porque tuvieron un golpe de suerte en la vida. La suya la descubrí un día de éstos en lo que me entretenía dándole masajes con alcohol de romero en las piernas para ver si se le aliviaban las varices. Ya entonces comenzaba mi gusto por la medicina alternativa, los aceites esenciales y las yerbas. Me quedé mirando sorprendida su estrella:
-Abuela ¡tienes una estrella en la mano!- le grité- ¿Sabes que eso significa que te ha pasado algo muy afortunado en su vida?- Y ella me respondió- ¿Si? Pues eso debe de ser por tu abuelo, lo mejor que me ha ocurrido en esta vida fue conocer a mi Pepe y casarme con él- Yo solía mirarla embobada cuando contaba sus anécdotas. No puedo recordar con qué anécdota continuó aquella conversación, algo sobre el abuelo, si. Pero lo que sí sé es que el sol entraba por la ventana y la iluminaba dándole un aura mística. Seguía mirando su estrella y pensando en su golpe de suerte. Me pareció maravilloso que a pesar de los años y del tiempo que llevaba viuda, sus ojos brillaban al recordar a su marido e incluso se ponía coqueta; y yo anhelé tener también ese golpe. Miré mis manos, no tenía ninguna estrella, tampoco tenía edad para ello, pero yo quería mi estrella.
La luz continuó entrando y entonces concluí que para tener la mía tendría que ser tan maravillosa como ella y desprender esa luminosidad. Pocas personas brillan y son tan especiales como lo era mi abuela.
Este fin de semana me miré las manos, han pasado más de 5 años de aquello, una estrella comienza a dibujarse en mi mano.
Mi abuela tenía una estrella en la mano.
10 de mayo de 2010
25 de abril de 2010
Strategias Asesoramiento
Aquí continúo con una jornada de trabajo, a la caza de un nuevo cliente y parece que va a salir. Me hubiera gustado grabar la reunión con ellos o con alguna de las empresas con las que trabajamos, pero ninguno estaba dispuesto. Así que he tenido que reguionizar la pieza.
23 de abril de 2010
21 de abril de 2010
Ésta soy yo
Aquí va mi presentación. Me ha costado sudores y lágrimas!!!!!! y además me que dado cuenta de que tengo muchísimo acento, pensé que no era tan acusado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)