23 de agosto de 2010

Una estrella


Mi abuela tenía una estrella en la mano. Una vez leí, no me acuerdo dónde, que las personas que tienen una estrella en la mano es porque tuvieron un golpe de suerte en la vida. La suya la descubrí un día de éstos en lo que me entretenía dándole masajes con alcohol de romero en las piernas para ver si se le aliviaban las varices. Ya entonces comenzaba mi gusto por la medicina alternativa, los aceites esenciales y las yerbas. Me quedé mirando sorprendida su estrella:
-Abuela ¡tienes una estrella en la mano!- le grité- ¿Sabes que eso significa que te ha pasado algo muy afortunado en su vida?- Y ella me respondió- ¿Si? Pues eso debe de ser por tu abuelo, lo mejor que me ha ocurrido en esta vida fue conocer a mi Pepe y casarme con él- Yo solía mirarla embobada cuando contaba sus anécdotas. No puedo recordar con qué anécdota continuó aquella conversación, algo sobre el abuelo, si. Pero lo que sí sé es que el sol entraba por la ventana y la iluminaba dándole un aura mística. Seguía mirando su estrella y pensando en su golpe de suerte. Me pareció maravilloso que a pesar de los años y del tiempo que llevaba viuda, sus ojos brillaban al recordar a su marido e incluso se ponía coqueta; y yo anhelé tener también ese golpe. Miré mis manos, no tenía ninguna estrella, tampoco tenía edad para ello, pero yo quería mi estrella.
La luz continuó entrando y entonces concluí que para tener la mía tendría que ser tan maravillosa como ella y desprender esa luminosidad. Pocas personas brillan y son tan especiales como lo era mi abuela.
Este fin de semana me miré las manos, han pasado más de 5 años de aquello, una estrella comienza a dibujarse en mi mano.
Mi abuela tenía una estrella en la mano.

25 de abril de 2010

Strategias Asesoramiento

Aquí continúo con una jornada de trabajo, a la caza de un nuevo cliente y parece que va a salir. Me hubiera gustado grabar la reunión con ellos o con alguna de las empresas con las que trabajamos, pero ninguno estaba dispuesto. Así que he tenido que reguionizar la pieza.

21 de abril de 2010

Ésta soy yo



Aquí va mi presentación. Me ha costado sudores y lágrimas!!!!!! y además me que dado cuenta de que tengo muchísimo acento, pensé que no era tan acusado.

15 de enero de 2010

Patera


01.01.210. 00:25. Feliz Año. Mujerón. Cuerpazo. 625…
Él me recuerda aún con mis vestidos de niña pequeña atados a la cintura con lazada, en esa extraña edad en la que se tiene el espíritu de una cría pero el cuerpo de una mujer. Un cuerpo del que yo no tenía constancia, y a penas tuve hasta bien entrado los 20.
Sin embargo él ya me intuía, se sentaba a mi lado a ver los barquitos de la ría y me susurraba al oído -¿Ves los barcos? las barquitas están atadas con las barquitas, y los veleros grandes con los veleros grandes. Yo soy una barquita y tú un velero, cuando sea uno grande iré a buscarte a Sevilla y te traeré conmigo. Mientras, sigue estudiando princesa-
En su caja de recuerdos conserva mejor que yo misma: mis sueños de adolescente y de joven, mi verano como preuniversitaria, mi primer novio, largas llantinas provocadas por la desilusión … me escuchaba pacientemente cuando yo relataba una a una mis inquietudes mientras me hacía sombra en la playa para protegerme del sol.
Quizás sea la persona que mejor me conoce porque sigue buscando en mí a aquella niña de vestidos ñoños y con sus palabras consigue devolvérmela a mis brazos.
La última vez que hablamos fuiste capaz de reconocer que me veías mejor que nunca, aunque te costó confesarlo. Creo que te dio pena ver alejarse a la niña y acercarse a la mujer.

Quisiera haberte amado pero no se puede vivir en los sueños de las noches de verano.

Yo también te deseo un buen año.

21 de octubre de 2009

Otoño de cambios

Es tiempo de cambios en mi vida.

A lo largo de estos últimos 10 meses se han ido colocando piezas nuevas en mi vida para disponer mi universo de manera diferente. Otras, simplemente se han disuelto.

Echo de menos a Manoli, echo de menos a mis amigas con las que apenas hablo por las malditas responsabilidades. Echo de menos las tardes calurosas en el Viapol con Blanca. Echo de menos aburrirme. Echo de menos estar rodeada de mucha gente. Echo de menos las noches de juerga con mis amigos. Me hago muy adulta a la velocidad del rayo.

Sin embargo, ahora tengo mi propia empresa y he aprendido a distinguir quién me quiere de verdad. Ahora valoro más todavía algunas pequeñas cosas y adoro la sensación de no tener que quedar por obligación. Mis tardes de yoga me confortan más que nunca. Ahora me siento más amada.

Ahora me toca tomar decisiones, decisiones importantes que pueden transformar muchas cosas. Me da vértigo, mis decisiones afectarán a más personas pero sé que tengo que afrontarlas. Atrincherarme en mi almohada y pensar ya lo decidiré no es una opción. Ahora tengo que pensar por dos. YA no es sólo lo que yo quiero y me gusta tener que ceder mi preciado terreno.

Tal vez, como dice Ingrid, he cambiado y lo curioso es que ha sido un proceso natural.

Pienso en el 2010 y lo veo lleno de incertidumbres, pero creo que tome el camino que tome es hora de tomar las riendas de mi vida fuera de mi confortable huevo.